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Un fenómeno de masas del Nuovo Cinema Italiano: Riccardo Scamarcio

Puede que en España cuando se piensa en Bari surja como por ciencia infusa la imagen de ese polémico talento llamado Antonio Cassano. Supongo que aún pasará mucho tiempo antes que el público ibérico conozca la envergadura, aún en ciernes, de Ricardo Scamarcio (Andria, 1979), el hombre de moda en el cine italiano de 2007. Algunos verán en esta afirmación un menosprecio. No se equivoquen. Scamarcio apunta maneras y tiene todos los números, e inteligencia, para convertirse en algo más que una cara bonita para recaudar mucho dinero en películas para adolescentes como Tre metri sopra il cielo de Luca Luccini o la más reciente Ho voglia di te de Luis Prieto. Esperemos que Step pase en breve.

Non volevo fare l'attore, volevo fare il contadino. No sabemos qué hubiera pasado de cumplirse el destino deseado por la actual pareja, hasta en eso Scamarcio rompe, de Valeria Golino. Recordamos de él una visión fugaz en La meglio gioventú de Marco Tullio Giordana, filme en que interpretó al hijo de Matteo Carati ( Alessio Boni) y Mirella Utanao ( Maya Sansa) y después lo situamos en una pequeña cumbre de fama fácil con la adaptación fílmica del best seller de Federico Moccia Tre metri sopra il cielo, típica historia de bello tenebroso con chica decente, estudiante modelo, chica perfecta. Ya saben qué ocurre cuando se juntan todos estos elementos. El papel de Step catapultó al actor de la Puglia como ídolo de las jovencitas, que bebían los vientos por cualquier noticia relacionada con su persona; sin embargo, el mismo Scamarcio destaca por un planteamiento hábil de su carrera. Conviene aprovechar las oportunidades en taquilla para posteriormente, actualmente tiene firmado un contrato en exclusiva con la casa de producción Cattleya, optar a roles más significativos, que permitan un crecimiento actoral, algo que ya se observa en la cruda y en ciertos aspectos salvaje L'odore del sangue (2004) de Mario Martone, donde su papel secundario quizá pase relativamente desapercibido ante las magnas actuaciones de Michele Placido y Fanny Ardant.

2005 fue su segundo gran salto. A lo largo del año protagonizó L'uomo perfetto, otra vez Luca Luccini, donde su rol de gigoló es simplón, dándole Scamarcio la solidez necesaria, que se compenetra bien con su partenaire femenina, Francesca Inaudi, una actriz que ostenta participaciones en títulos como Doppo mezzanotte de Davide Ferrario, La bestia nel cuore de Cristina Comencini, L'orizzonte degli eventi de Daniele Vicari o N io e Napoleone de Paolo Virzì, algo que en nuestra opinión- sus actuaciones son solventes y muestra variedad de registros- tendría que atorgarle con el tiempo más y más importancia en el panorama italiano, pues aúna juventud y una más que buena formación en la escuela de Giorgio Strehler. La película no deja de ser un largometraje para divertirse, una comedia a la americana efectiva, con final previsible, no como la ya emblemática Romanzo criminale de Michele Placido, donde Scamarcio interpreta a Il nero, un fascista individualista de buena familia, fanático de Evola, que no quiere saber nada de la banda y que sólo cumple encargos puntuales que un buen día, delante del banco ambrosiano, finiquitarán su existencia. Su papel, marginal pero básico, demuestra un paso adelante al saber captar el actor la frialdad de su personaje, que exhibe mediante una justa selección de gestos físicos, la mirada como fetiche de muerte, y un uso, algo que los críticos tendrían que observar más frecuentemente, casi perfecto de la entonación, nada raro si se oye la voz de Scamarcio, fuerte, de masculinidad potente y concisa. El único error, pese a que en algunos momentos se observen destellos, del rol no tiene nada que ver con su actuación, sino con la adaptación del libro de Giancarlo de Cataldo, donde la amistad entre Il nero y Il freddo es fundamental, mientras que en la película, salvo en el diálogo con il libanese en el gimnasio y el encuentro con il freddo en la casa rural, queda algo desdibujada, cómo si Rulli y Petraglia no hubiesen resuelto bien la rica pluralidad del relato.

Además de las dos producciones mencionadas, 2005 ofrece a Scamarcio la posibilidad de participar en Texas, interesante debut en la dirección cinematográfica de Fausto Paravidino, nueva prueba de la versatilidad de nuestro protagonista, quien en 2006 volvió a realizar un uso inteligente de su imagen, importante porque con ello el actor constata su inteligencia para con la popularidad, al protagonizar el remake televisivo La freccia nera y el primer episodio de Manuale d'amore 2 ( capitoli successivi), mediocre cinta que salvan él y la Bellucci, y no precisamente por la tan cacareada escena subida de tono entre paciente y doctora. Scamarcio exhibe soltura en la comedia, dando humanidad a la humanidad de un personaje que en un principio no revestía ningún tipo de interés. Su actuación salva la, quizá ese sea el problema de determinadas producciones italianas de hoy en día, demasiado previsible trama y permite ver nuevamente progresos en este joven que en 2007, una vez pase el furor que ya causa Ho voglia di te, seguirá creciendo con Mio fratello e figlio unico, donde comparte cartel con el más que prometedor Elio Germano, y sobretodo con Go go tales de Abel Ferrara, donde su nombre acompañará a los celebradísimos Keitel, Dafoe o Modine.

JORDI COROMINAS I JULIÁN

 

 

     
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
     
 
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