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Entrevista a Blanca Arrieta, coreógrafa y bailarina de la compañía “Ciento Cincuenta Cuerdas”
De Augusto Casciani

1. Los espectáculos que propones son muy íntimos y saben llegar a tocar el alma. La danza y la música suele ir de la mano sin embargo en tus espectáculos el uso de ella es muy parsimonioso. ¿Como consigues transmitir estas emociones de forma tan directa y con una puesta en escena tan sobria?
En mi trabajo doy muchísima importancia a la expresión y la comunicación con el cuerpo, el movimiento y la presencia escénica. Quizás en los procesos de creación me “entretengo” demasiado con las posibilidades que un cuerpo/individuo puede proporcionarme. La inquietud que me mueve a la creación es sobre todo la compleja estructura física del cuerpo, su funcionamiento. Esta es siempre la base de mi trabajo. Y por esta razón no encuentro de momento una gran necesidad en la utilización de complejas escenografías ó elementos en escena. Quizás de esta manera la comunicación con el espectador es más directa, favoreciendo la presencia de momentos íntimos a medida que espectador e intérprete/s se van reconociendo. En cuanto al mundo sonoro, al igual que la danza y la luz, tiene que estar presente en su justa medida. De tal manera que cada imagen ó momento de la pieza se construye en base a la relación entre esos elementos. Por lo tanto hay muchas posibilidades en el uso de la música y los sonidos e incluso el silencio. Y me gusta jugar con esto. Lo que ocurre quizás es que cada vez el silencio me parece más rico. Y no solo en el sonido, sino también el silencio del cuerpo y de la luz.
A veces te obliga a querer mirar mas de cerca. Como cuando alguien te habla en susurros y te acercas para escuchar mejor.

2. Cuando empiezas el proceso creativo de una nueva obra imagino que, entre otras cosas, te debe mover la necesidad de querer trasmitir emociones que a ti en primera persona te han tocado. ¿Que te gustaría que las personas se llevaran consigo al salir del teatro y en que medida crees de conseguirlo?
No, no creo que la necesidad parta de experiencias propias pasadas. En cuanto a lo que busco, se trata de curiosear sobre lo que somos y cómo funcionamos. Por supuesto todas las experiencias son influyentes pero creo que hay algo más ahí en cada individuo que nos define, que aparece en la superficie con diferentes energías y gestos. No pienso en la tristeza, el amor, el deseo, etc. para arrancar en un proceso creativo. Lo que ocurre es que las emociones están ahí y aparecen. En cuanto al público, me gusta cuando salen con la sensación de haber recibido algo. Algo que nos ha acercado de alguna manera, un poquito de intimidad.

3. En "Efecto Mariposa" se aprecia una base técnica muy sólida. ¿Cuales han sido las experiencias formativas que han marcado tu carrera?
Por un lado mis comienzos. Me enseñaron bien, tanto en clásico como en contemporáneo me enseñaron a apreciar las cosas, a trabajar con inteligencia, tuve unas profesoras muy buenas docentes. He intentado seguir un camino abierto a todo lo que se me pone por delante. De todo se puede sacar información. Y luego, y básicamente por necesidad, he ido buscando cada vez más un movimiento personal, una forma de expresar físicamente. Me ha formado la experiencia de tener que vivir en un país diferente, con otras maneras y otra lengua. El tener que adaptarse y reconocerse en otros ambientes y situaciones puede ser muy enriquecedor. Y sobre todo pienso que se aprende de la gente, la que se conoce más íntimamente ó la que simplemente te rodea. Las experiencias más intensas, las más delicadas ó las más sencillas.

4. Todos lo artistas reflejan en su obra vivencias o aspectos de su vida de manera mas o menos consciente. ¿En tu caso, la parte personal y profesional de que manera se complementan o interfieren?
Lo que intento poner en los trabajos es mi forma de ver las cosas. La forma que tengo de vivir la vida, lo que hago y las decisiones que tomo, se sustenta y alimenta de lo mismo. Intento enriquecerme y conocer constantemente, y esto sirve para lo profesional y lo personal. Supongo que son dos mundos que crecen juntos pero con independencia. En lo profesional hay que tener cuidado porque las carencias en la profesión hacen que sea difícil desconectar, distanciarse de los proyectos actuales, de los futuros, de las cosas que funcionan, de las que no, de los problemas y los impedimentos con los que tropezamos para seguir creciendo en esta profesión.

5. Tus propuestas artísticas parecen prescindir de la búsqueda del éxito comercial pero, quizás, si buscan otro tipo de éxito: ¿Cual?
El éxito no es importante, no me preocupa, ni pienso en ello. El trabajo es importante, la honestidad en lo que se hace es importante. Esto sí me preocupa. Es lo que busco, lo que encuentro y cómo lo utilizo, lo que tiene sentido para mi. Supongo que quiero seguir teniendo como compañeros de trabajo a la curiosidad y la inquietud. Otra cosa es la satisfacción cuando encuentras el reconocimiento en la gente. Cuando te dicen que algo les ha llegado. Esto te anima a seguir en este camino que hemos elegido, porque sirve de algo, porque da y recibe.

6. En España la danza es un arte poco considerado en las propuestas culturales. ¿Como vives la dificultad de moverte en un ambiente hostil?
Primero tengo que reconocer que como quien dice yo acabo de empezar a entrar en este mundo aquí en España, puesto que mayoritariamente he trabajado en el extranjero. Por lo tanto la visión que tengo de este tema no tiene comparación con la que puedan tener los coreógrafos/as que llevan trabajando (peleando) durante muchos años. Lo que puedo ver en lo que me toca son carencias en cuanto a estructuras de apoyo y lentitud en los pasos que animan e impulsan cambios y el crecimiento de la profesión. Yo de momento no he sentido hostilidad. Sí soledad y abandono al enfrentarme a situaciones desconocidas y no tener un soporte al que agarrarme, que me acompañe en el crecimiento como compañía. Quizás en otros países se cuenta con esto, está ahí y entonces las cosas tienen ya un camino por donde ir, más estable y que permite un crecimiento más sólido y rápido. Aquí hay que ser autodidacta y estar a muchas cosas a la vez, y esto repercute en el tiempo y la energía que queda para la parte artística que es lo que realmente tendría que llevar todo nuestro tiempo.

7. En tu experiencia internacional como ves la danza fuera en comparación con España?
La situación como profesional de la danza aquí en comparación con otros países es precaria, y me refiero sobre todo al hecho de considerar al bailarín como un profesional, con una carrera por detrás, con conocimientos tanto a un nivel físico como intelectual. Esta consideración tiene que proporcionar al profesional de la danza respeto, calidad de vida y cierta estabilidad. No tengo mucho conocimiento de la situación real de las compañías de danza en España, pero la situación de los bailarines es siempre consecuencia de lo que les pasa a éstas. Por lo tanto, la comparación con otros países donde el entendimiento y la aceptación de la danza en todas sus tendencias es mayor, pasa por la valoración de la danza como profesión, como medio de expresión artística. El bailarín en España parece que esté siempre en la cuerda floja, dependiendo de pequeños proyectos, saltando de uno a otro, sin tiempo de reconocimiento y aprendizaje de una manera de trabajar, con pocas posibilidades de desarrollo a largo plazo. Esto hace difícil trabajar en buenas condiciones, con la cabeza en su sitio. Y las compañías no lo tienen mejor, puesto que el hecho de no poder mantener los bailarines cerca, con una continuidad en el trabajo, compromete la calidad del mismo. Volvemos al tema del reconocimiento y la valoración de la danza como profesión. Una profesión necesaria dentro de cualquier proyecto cultural de una ciudad, de un país. Son necesarias estructuras de apoyo mayores y quizás más comprometidas, con un interés real en el crecimiento y la difusión de la danza en todas sus tendencias.

8. Siento por lo que trasmites en tus espectáculos que el compromiso personal hacia el mundo en el que nos ha tocado vivir es un componente fundamental de Blanca Arrieta. A parte la danza como expresas tal necesidad?
Es muy difícil estos días no ser consciente de lo que nos rodea. Ni se puede ni se debe. Supongo que la forma que cada uno tiene de ver las cosas se manifiesta en cualquier creación artística. El mundo está como está, quiero abrir bien los ojos y todos los sentidos para ver y sentir la vida. Sin ignorar ni dramatizar, con una visión global y abierta de la realidad para poder actuar en consecuencia. Soy una persona bastante positiva, pero con tendencia a la nostalgia. Esta combinación quizás hace que mis obras tengan un tono emocional mas o menos fuerte, algo que surge a través del movimiento y de las situaciones a las que nos enfrentamos como individuos.

9. Cual es tu programa para este ano?
Está bonito. Creo que el trabajo se está recibiendo bien y vamos dando pasitos aprendiendo y disfrutando cada vez un poco más en los procesos. Después de retomar “Zero” para Escena Contemporánea en febrero, lo vamos a seguir haciendo y “Memoria” sigue también activa así como “Efecto mariposa”. En mayo empezamos con el proyecto nuevo “Rest”, que estrenaremos en julio. Además en noviembre tengo una residencia en Montreal de dos semanas para trabajar con una coreógrafa canadiense.

19/03/2007 >>VIDEO<<

 


 

 
     
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
     
 
 
 
 
 
     
 
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